¿Para qué sirve la historia?
Si bien el presente es un espacio-tiempo que depende de nuestra acción diaria, y el futuro es un continuo interrogante que, de forma abstracta y generalizada, nunca llega a suceder, el pasado es fijo, intocable e invariable. En otras palabras, el pasado es el que es. Y punto. El pasado son hechos e ideas que sucedieron y que ya no lo hacen por una simple razón: el tiempo. El tiempo pasa inevitable e inexorablemente, sin remedio. Los contextos históricos del pasado ya no existen. Sólo dejan huellas, rastros o legados que nos permiten aproximarnos al conocimiento de lo que pasó, pero que jamás nos permitirán experimentarlo ni volver a vivirlo tal y como fue.
Aún así, el pasado sí es movible, debatible y, en definitiva, variable y diverso desde un punto de vista y gracias a una serie de elementos inherentes al ser humano: el recuerdo, la imaginación y el sesgo.
Lo que en principio sería fijo se vuelve opinable a partir de la mirada del presente. Los sucesos y las ideas del pasado se entienden de distintas formas según la persona, el colectivo, el lugar y el tiempo desde los cuales miramos atrás. Por ello, la única forma de mantener viva la historia y de hacerla dinámica es recordarla, estudiarla y enseñarla. Pero ello conlleva el más grande de los peligros: la distorsión, la manipulación.
La manipulación del pasado es un ataque a la memoria de nuestros antepasados, al rigor del método científico humano, y, en definitivo, al propio pasado.
Por supuesto, que éste es debatible y no es único. Así como lo es cualquier hecho o concepto que esté sujeto a la opinión. Pero el presente y los sesgos de nuestro contexto no deben jamás distorsionar un pasado que, al fin y al cabo, no cambia porque nosotros lo digamos.
Así pues, en este blog se estudiará el pasado, concretamente el de las Islas Baleares, pero también se dará rienda suelta al estudio del valor de la historia, y porqué ésta debe tratarse con respeto y rigor.
En el siguiente vídeo, el historiador Jose Luis Corral nos expone la importancia de la historia y el peligro de un concepto muy sencillo pero muy importante: el presentismo:

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