¿CÓMO SACAR PROVECHO DE LAS REDES SOCIALES?

¿Cómo puedo sacar provecho de las redes sociales? Esa es la pregunta que todo investigador, sea cual sea su rama del conocimiento, debería hacerse en plena era de la tecnología. Si bien es una pregunta relativamente fácil de responder sobre el papel, la práctica de un buen investigador/a en torno a las posibilidades que ofrece Internet requiere de tiempo, esfuerzo y paciencia.

Una investigación requiere de varias fases: empaparse del conocimiento ya establecido, llegar a las publicaciones ya existentes, ordenar y organizar el trabajo pendiente, y difundirlo una vez ya está éste terminado. Todo ello requiere también saber dónde encontrar el conocimiento, con quién contactar para compartirlo y mejorar el proyecto, y entender dónde es más eficiente difundirlo para llegar a más público. Así pues, veamos cuáles son los métodos y las aplicaciones más interesantes para ello. Antes, no obstante, hay que matizar que, si bien el método científico puede ser a grandes rasgos común en todos los campos y ámbitos, y las aplicaciones en línea suelen ser las mismas, este post está focalizado en las investigaciones relacionadas con la Historia y la historiografía.

En primer lugar, para encontrar publicaciones históricas existen muchos buscadores: Dialnet (de la Universidad de La Rioja), Rebiun (Red de Bibliotecas Universitarios y Científicas Españolas), Google Académico, Academia.edu o ResearchGate son algunos de ellos. Los tres últimos también dan lugar a la difusión de nuestras propias publicaciones, a través de la creación de perfiles profesionales y el seguimiento de otros investigadores/as. Así pues, no son solamente herramientas de búsqueda de información, sino también de contacto y difusión. Tanto Google Académico como Academia.edu y ResearchGate ofrecen miles de trabajos de acceso libre y gratuito, así como muchos otros de pago y suscripción (en el caso de los dos últimos). Las tres son soluciones de muchas efectividad para dar mayor visibilidad a los trabajos publicados en diferentes medios (revistas o libros), y sirven, en definitiva, como un gran contenedor de información a la cual se puede acceder mediante filtros y búsquedas sencillas, sin necesidad de buscarlo todo por separado. Además, sus algoritmos nos permiten acceder de forma más rápida a los potenciales contenidos que nos puedan interesar. También, el recuento métrico de la cantidad de citas de las que goza cada publicación supone una gran ayuda para determinar cuáles son las publicaciones de mayor prestigio y calidad. ResearchGate cuenta con un marcado del número de lecturas de cada publicación, lo cual no solamente ayuda al lector a determinar la calidad del trabajo, sino también al autor a conocer su impacto e interés. Finalmente, el uso de la mensajería que ofrecen dichas aplicaciones nos permite establecer contactos y darnos a conocer con mayor facilidad, con lo cual estamos delante de algunas de las redes sociales más útiles para la investigación en general. En relación a ello, Academia.edu y ResearchGate también incluyen un servicio de búsqueda y/o difusión de ofertas laborales relacionadas con la investigación y el ámbito del conocimiento en el que estemos interesados.

Por supuesto, hay que tener cuidado con las publicaciones que podemos encontrar en estas aplicaciones, pues estas redes sociales no aseguran el rigor histórico de cada trabajo que se publica ni tampoco si éste cuenta con una revisión por pares. Nos podemos encontrar, por tanto, con trabajos no revisados por parte de profesionales de la materia, algo que sí nos ofrecen directamente las páginas web de las revistas científicas. No obstante, el sistema de filtros y la posibilidad de ver el impacto y el origen de cada publicación ayudan a determinar si ésta es de confianza para nuestro trabajo.

Google Académico, Academia.edu y ResearchGate son tres redes sociales que conectan el mundo académico y nos ayudan a estar actualizados. Podréis acceder a mis perfiles de investigador, así como a mi perfil de ResearchGate a través de este código QR (una herramienta de acceso rápido en línea que cada vez se usa más no solo en sitios web sino también en publicaciones de papel).

Por otra parte, existen redes sociales cuya principal finalidad es la de difundir nuestros propios contenidos. Es el caso de Twitter/X, Instagram, Facebook, YouTube o Blogger. Estas aplicaciones cuentan con un gran potencial de impacto y son herramientas muy útiles y básicas para dar a conocernos y para dar a conocer nuestro trabajo, especialmente si vamos a dar conferencias, actos o presentaciones presenciales. Sirven, pues, como lugares de divulgación y de difusión de los detalles más relevantes y básicos de nuestras investigaciones, pero no como lugar para publicarlas como tal. Son, en definitiva, un complemento a las redes sociales académicas antes mencionadas. Un complemento, en todo caso, con un potencial mucho mayor para llegar al público en general, no familiarizado con el mundo académico. El uso de historias, hilos, hashtags, entradas o vídeos cortos nos permite vender nuestro trabajo de una forma sencilla pero eficiente. Y es que al final son un gran escaparate de productos de todo tipo. Aunque también pueden servirnos para encontrar información o referencias de utilidad, no se tratan de buscadores sino de lugares de conexión, contacto y difusión. Para estas aplicaciones (a excepción del caso de Blogger), conviene tener en cuenta los tempos. Así pues, los mejores días para subir contenido a las redes sociales suelen ser de lunes a viernes, y las mejores horas, al mediodía y a media tarde. Es muy importante entender que, aunque existan perfiles para cada cuenta, no estamos delante de escaparates fijos (como es el caso de las redes académicas antes mencionadas) sino de tablones muy dinámicos y volátiles dónde existen muchos otros estímulos y dónde aquello que publicamos es efímero.

También existen otras aplicaciones para la investigación: Google Drive sirve para almacenar contenidos en línea (documentos, imágenes...) y compartirlos con otras personas de forma privada; Feedly sirve para obtener información de periódicos y revistas a través de subscripciones, con lo cual estar permanentemente actualizados y no perder contenidos, así como para ahorrar tiempo en la búsqueda de estos; Diigo sirve para organizar información y gestionar nuestro trabajo de una forma más eficiente, pues nos permite guardar, etiquetar y compartir recursos en línea como páginas web que nos puedan ser útiles para nuestra investigación; About.me sirve para resumir a través de links las redes sociales que poseemos, y nos ayuda a tener mayor visibilidad y un acceso más fácil en Internet; y, por último, Symbaloo sirve para organizar a través de accesos rápidos los sitios web que nos interesen para nuestro trabajo. Son, en definitiva, herramientas que ayudan a la organización, preparación y difusión de nuestra investigación, y nos permiten tener un uso más eficiente de Internet. Éstas son también redes sociales en la medida en que pueden conectar personas y permiten compartir contenidos y recursos de una forma más sencilla y rápida.

Aquí podéis ver un ejemplo personal de la interfaz que permite crear Symbaloo:



Para resumir, el provecho que podemos sacar de las redes sociales y de las herramientas en línea para fines investigativos es muy grande. El potencial que ofrece Internet para encontrar o difundir cosas es enorme. Para ello hay que saber usar bien estas aplicaciones, pero también, muy importante, darse a conocer de forma personal. Las redes no servirán si no tenemos una buena base a través del campo presencial. La base más fiel de nuestros lectores, así como las referencias más cercanas a muchos de nuestros trabajos, se consiguen conociendo personas, interactuando con ellas de forma presencial y asistiendo a actos académicos de todo tipo. Con esto quiero aclarar que las redes sociales son fundamentales pero no el único camino a explorar.

Cabe decir también que el uso de las redes sociales académicas es más o menos necesario según el caso. En el ámbito de la Historia, existen ciertos ámbitos de investigación cuya difusión por Internet es limitada. El caso más claro es el de la Historia Local o territorial, cuyo alcance y cuyo potencial interés en las redes académicas es menor. Este es un blog sobre Historia de las Islas Baleares. Los estudios históricos baleares tienen muy poca atención fuera del archipiélago, así como todos aquellos trabajos redactados en lengua catalana. Es por eso que cabe tener en cuenta que existen casos y ámbitos en los cuales el uso de redes académicas es más efectivo que en otros, si bien el uso de las redes sociales convencionales (Twitter, Instagram...) es siempre básico para todo investigador.

En este sentido, uno de los déficits que podemos encontrar en las redes sociales como herramientas de investigación es la falta de aplicaciones digitales que ofrezcan listas de las novedades (tanto editoriales como de revistas) de cada ámbito y campo de investigación. Al estilo de lo que podemos encontrar en cada librería física, se hecha en falta más herramientas digitales que expongan y den a conocer las nuevas publicaciones (con portada, precio, resumen, descripción del autor/a y precio si lo hubiere, incluidos). Si queremos descubrir publicaciones sobre un tema, basta con buscarlas, pero a veces éstas son antiguas y no se pueden comprar con facilidad. O, simplemente las redes académicas no incluyen novedades con poco recorrido o poco impacto. Por ello, sería muy conveniente tener este tipo de herramientas que nos permitan conocer con facilidad las investigaciones más recientes, y que, por ende, ayuden a sus autores/as a darse a conocer.

En el mundo en que vivimos, las nuevas tecnologías son imprescindibles en cualquier trabajo que requiera de investigación. Profundizar en ello es aconsejable para el investigador 2.0, aquél que se mueve en pleno siglo XXI.

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